JOSÉ ANTONIO FAJARDO: EVOCACIÓN

Gaspar Marrero

Luego de la salida al mercado del disco Panart con la grabación original de La engañadora,[1] aquel clásico de Enrique Jorrín, en 1953, sobrevino en Cuba un resurgir de las orquestas charangas (flauta, piano, violines, contrabajo, percusión y voces), opacadas en la década anterior por el auge de los conjuntos y las grandes bandas. Muchas agrupaciones charangueras hallaron su consagración en esa época. Y una de las charangas más populares de entonces fue la de Fajardo y sus Estrellas. Durante su etapa gloriosa, esa orquesta ocupó uno de los primeros puestos de la popularidad, tanto por su calidad técnica como por su proyección escénica como verdadero espectáculo musical y danzario.


José Fajardo

José Antonio Fajardo Ramos nació en Guane, provincia de Pinar del Río, casi en el extremo occidental de la Isla, el 18 de octubre de 1919. Allí estudió música con su señor padre, Alberto Fajardo, excelente clarinetista y, además, director de una orquesta en la cual el muchacho haría sus pininos en el ambiente como maraquero: “Todo lo que sé de música lo aprendí de mi padre”, decía el valioso flautista, en una entrevista de prensa.[2] Sus hermanos Hilda y Alberto también aprendían los secretos musicales: ella, pianista; él, violinista. Con José Antonio y su flauta y el clarinete del viejo, se formó una singular orquesta con todos ellos.

La familia Fajardo Ramos abandona su querido pueblo de Guane y llega a La Habana. El padre se aleja de la villa para ocupar un  puesto de trabajo en el entonces Ministerio de Gobernación.[3] Aquí aparecen divergencias en los datos biográficos. Unas fuentes anotan su arribo a La Habana en 1933, con apenas catorce años de edad. Y, por otro lado, durante su diálogo, ya triunfante, con el periodista Don Galaor, el propio José Antonio situó su arribo a la capital cubana en 1936. Lógicamente, debió ejercer otros oficios: posiblemente a instancias de su padre, fue policía, sirvió en el Ejército Nacional, se desempeñó como secretario en los tribunales de justicia y como empleado del Capitolio.

Por fin en 1942, atraído por el entorno musical habanero, José Antonio se decidió por la flauta. Una noche, dirigió sus pasos a la popular zona de la antigua Playa de Marianao, al oeste del centro de la ciudad. El sitio gozaba de una singular vida nocturna. De una parte, lugares de recreación exclusivos para la clase alta y, casi cruzando la amplia 5ª Avenida, varios cabarets mucho más modestos, pero de sabroso ambiente. Con todo entusiasmo, y el deseo de hacerse notar, el joven, tras varios años lejos de la música, demostró que “lo que bien se aprende, no se olvida”. Y, osadamente, intentaba una y otra vez, y lo conseguía, unirse a la orquesta o al grupo que amenizaba la noche. No obstante, lo único que sacó en su beneficio fue el reaprendizaje de la flauta. Porque no se le abrían las puertas.

-Yo sólo [sic] quiero “colarme” en un buen cabaret. Después será cosa mía hacerme sentir como una atracción.

No le fue fácil.

Habían [sic] muchos músicos populares ocupando las posiciones con las que él soñaba.[4]

Fue el sonero cubano René Álvarez (1918-1997) quien posibilitó a Fajardo su debut oficial como flautista, al incluirlo como tal en una charanga bautizada por el propio René como Romance Musical. En sucesión, José Antonio hilvana una verdadera cadena de agrupaciones: actuó en la orquesta de Raúl Valdespí, el conjunto de Pablo del Castillo y la charanga de la popularísima cantante Paulina Álvarez (1912-1965), a quien anunciaban como La Emperatriz del Danzonete. Llegó un momento en que no tenía más opciones de trabajo a la mano: ya había pasado por todas. Debió aceptar entonces presentarse en la academia de baile Marte y Belona, situada en la esquina que forman las calles de Monte y Amistad: “las llamadas academias de baile contribuyeron en gran medida a la fama alcanzada por el son. Estos sitios, surgidos a finales del siglo xix, estaban teóricamente destinados al aprendizaje del baile o al baile propiamente dicho. Contaban con un salón donde actuaba un conjunto o una orquesta y varias instructoras.

Los clientes adquirían por diez centavos un ticket que le daba derecho a sacar a bailar a la pareja de su preferencia. Pero en la práctica llegó a ser una especie de centro de prostitución, pues casi todas las instructoras ofrecían servicios adicionales por un pago extra. En la década de 1920, el son primaba en dichas academias.”[5]

Siguió para Fajardo su temporada en el cabaret Kursaal, en los muelles de La Habana, donde, según se afirma, un pianista novato, nombrado Dámaso, se quedaba dormido ante el teclado y eso le valió que lo despidieran. Ya con fama mundial, luego de su éxito descomunal con el mambo, aquel pianista, conocido mejor como Pérez Prado (sus apellidos), recordaba jocosamente aquello. Tras el Kursaal, otros directores reclamaron los servicios del joven flautista: primero, Luis Neno González (1903-1986) para su orquesta; después, el gran maestro danzonero Antonio María Romeu (1876-1955) lo llama para reemplazar a Francisco Delabart, su músico de los años, a quien llamaban Flauta Mágica. Y Antonio Arcaño (1911-1994), quien por motivos de salud dejó de tocar y permanecía solo como director, lo tuvo tres años en su recordada charanga Arcaño y sus Maravillas. Finalmente, el 13 de septiembre de 1949, funda su agrupación:

La Orquesta “Fajardo y sus Estrellas”, la que hizo su debut en Radio García Serra hace diez años, la integraban el pianista René Hernández, que ahora anda por Chicago. El bajista, Cachaíto López, que está con la Riverside. Los violinistas Félix Altuna [Félix Reina] e Ignacio Berroa. Este último está ahora con la orquesta América. El cantante Joseíto Valdés, Rolando Valdés, que dirige ahora la orquesta Sensación, tocaba el güiro, Jesús Esquijarrosa,[6] el timbalero, está con la [orquesta] Modelo, y Carlos Real, que toca la tumbadora, está con [Rafael] Ortega.[7]

Cinco años después del estreno de su orquesta, en 1954, el flautista y director firma contrato con el cabaret Montmartre, ubicado entonces en la calle P, del Vedado habanero. La ya popular charanga amenizaba los bailables que seguían al show de cada noche, donde el acompañamiento a las figuras de su elenco estaba a cargo de la Orquesta Casino de la Playa. Meses después, Mario García, manager del citado centro nocturno, llevó a Venezuela una embajada artística con sus artistas, para la inauguración del majestuoso Círculo Militar de Caracas.

A partir de 1955, luego de registrar sus primeros fonogramas para el sello Puchito, inician una fecunda estela discográfica con la firma Panart. En un lapso de seis años, hasta 1960, graban casi cien piezas musicales. Las dos primeras, en abril del ’55, fueron el bolero Oye, quiero vivir y el chachachá Carolina, ambas del propio Fajardo.[8] Le seguirán otras seis, hasta agosto del propio año, con las cuales Panart editó una de sus primeras producciones de larga duración, soportes de diez pulgadas de diámetro, con ocho obras, cuatro a cada lado. Durante ese lapso, aparecerán en el mercado del disco otros siete álbumes de larga duración, siempre con Panart.[9]

Publicidad de Panart, su elenco en 1959

La revista Show, publicación mensual anunciada como La revista de los espectáculos, recoge las actuaciones radiales de la Orquesta Fajardo y sus Estrellas. En agosto de 1955, la gustada charanga formaba parte del desfile dominical que trasmitía el Circuito CMQ durante casi siete horas, en su programa Fiesta en el Aire. Además de Fajardo, ocupaban espacios de treinta minutos en aquel espectáculo gigante -el programa se originaba en el estudio teatro de Radiocentro, sede de la emisora, con asistencia de público- los conjuntos Saratoga, Jóvenes del Cayo, Chapottín y sus Estrellas y Luis Santí; la banda de Ernesto Duarte, y las orquestas Sensación y Melodías del 40, entre otros grupos. Y, a finales de ese propio año, la emisora Radio Popular, de la barriada capitalina del Cerro, presentaba cada noche a la charanga de Fajardo en su programa Show Popular, junto a Orlando Guerra Cascarita (1920-1973), Rolo Martínez (1935-2017) y otras figuras.

Fajardo y sus Estrellas en Radio Popular

En la televisión, la orquesta de Fajardo ocupa lugar principalísimo en el recordado Show del Mediodía, animado por Germán Pinelli. El grupo siguió el camino del Conjunto Casino, la Orquesta Riverside con Tito Gómez (1920-2000) y la Orquesta América, otras importantes atracciones del programa. Su brillo ante las cámaras y la acogida a sus presentaciones valieron para su proclamación como Mejor Orquesta Típica en Televisión, por parte de la revista Show, en su selección anual.

Además de sus características musicales, Fajardo y sus Estrellas se constituyeron en formidable gancho para la pantalla chica, por las coreografías de sus cantantes, recordadas como todo un espectáculo: en Montmartre, “Felo Bacallao, cantante de la popular orquesta típica de Fajardo, baila también un Cha-cha-chá [sic] que hace vibrar de entusiasmo.”[10]

En noches atrás, nos deleitamos con la actuación de “Fajardo y sus Estrellas”, invitados al programa [de televisión]. Esta orquesta de Fajardo lo hace a uno reconciliarse con la música zandunguera [sic] y abrirse el pecho en sano entusiasmo ante su ritmo de gozosa cubanía. ¡Y esos cha-cha-chás de Bacallao…! La euritmia no sólo [sic] alienta en el ballet; también en las más populares cadencias se puede brindar arte a chorros. Y Bacallao nos anega alegremente con el compás de sus magistrales cabriolas.[11]

Foto reportaje en Revista Bohemia

En diálogo que sostuve con Marino Castillo, violinista que trabajó durante más de dos años con Fajardo, la agrupación fue la primera que realmente demostró capacidad de baile mientras actuaban. Saber bailar era requisito para quienes aspiraran a cantar con esa orquesta. Por todo ello, Fajardo y sus Estrellas constituyeron una verdadera orquesta show. Entre sus cantantes, todos formidables bailarines, figuraron, además de Bacallao, los hermanos Calzado, Sergio (1925-1984), Luis y Rudy,[12] Heliodoro Sánchez, Esteban Molina, Pedro Godínez (1926-2019) y Rafael Felo Brito, conocido también como Telefunken.

Fajardo creó varias orquestas: una de ellas actuaba en los cabarets (Montmartre, Tropicana y el Caribe del entonces Habana-Hilton).[13] Otra, amenizaba los bailes populares y se le llamaba de la calle. Para las grabaciones, Fajardo seleccionaba músicos de ambas. Al respecto, el cronista cubano Rafael Lam reproduce el testimonio del propio músico:

“Una de mis orquestas tocaba en el Cabaret Caribe (…), otra en el cabaret Montmartre y otra en los bailes. Yo hacía mi presentación en una de las orquestas, tocaba tres piezas, después corría en mi auto, iba para la otra orquesta y en la charanga bailable mandaba un emisario”; así me contó en un restaurante de Jersey City Fajardo en el 2000.[14]

Foto reportaje en Revista Bohemia, Hotel Hilton (1959)

Repasemos los nombres de algunos de los músicos que integraron, en diferentes etapas, estas orquestas de Fajardo:

Piano: Orlando Alonso Mantecón y Pepecito Reyes (1916-2011).

Violines: Félix Reina (1921-1998), Salvador Muñoz, Pedro Hernández (1912-2006), Elio Valdés, Jehová Ordóñez, Jesús Ordóñez, Antonio Musiquita Sánchez (1916-2001), Marino Castillo y Dagoberto González.

Viola: Miguel Valdés.

Contrabajo: Héctor Rodríguez e Israel Cachao López (1918-2008).

Güiro: Gustavo Tamayo.

Tumbadoras: Arístides Soto Tata Güines (1930-2008) y Antonio Ñiquito Campos.

Flautas: José Antonio Fajardo y Aurelio El Chino Herrera.

Durante la década de los años ’50, su etapa de mayor esplendor, Fajardo y sus Estrellas actuaron con mucha frecuencia en las ciudades estadounidenses de Miami y Nueva York. En 1958, resultó la primera orquesta en presentarse en el famoso Waldorf Astoria.

Foto reportaje Revista Bohemia sobre José Fajardo y su presentación en el Waldorf Astoria de New York

3,256 [sic] personas concurrieron al Auditorium de Miami para escuchar el Cha-Cha-Chá, [sic] tal y como se oye en La Habana, llevado a los Estados Unidos por la Orquesta de José A. Fajardo, en misión del Instituto Cubano del Turismo, que patrocina parte de la gira de ese conjunto musical. Al concierto dado en el Auditorium, se le agregó un baile más tarde en el Dinner Key, donde bailaron 2,500 personas. El 4 de marzo debutaron en el teatro Puerto Rico de Nueva York, junto a Gina Martín, Barbarito Diez, Celina y Reutilio y otras estrellas de Puerto Rico y México. Ya está contratado Fajardo por el “Palladium” por dos semanas y amenizará varios bailes de sociedades como el Ateneo Cubano.[15]

Por otro lado, la orquesta fue distinguida reiteradamente como la Orquesta del Año por el diario El Avance Criollo y las revistas Show y Gente de la Semana, la Asociación de Críticos de Radio y Televisión y la Unión de la Crónica Tele Radial Diaria. También la orquesta de Fajardo trabajó como acompañante. Mucho se recuerda el éxito El madrugador, de José Ramón Sánchez, grabado con ella por el célebre Orlando Vallejo. También llegaron al disco con la agrupación el mexicano Chucho Martínez Gil y el italiano Nicola Paone.

El musicólogo e investigador José Reyes Fortún resume así el catálogo de la orquesta: “Muchos de los grandes logros experimentados por la industria cubana de estos años se reflejan también en todas las producciones efectuadas a la Orquesta Fajardo y sus Estrellas, donde cobraron relieve los larga duración Chachachá en La Habana (LP-3004), Una noche en Montmartre (LP-3030), Fajardo y sus Estrellas (LP-3044), y el éxito más apreciado de esta agrupación musical, el LD Ritmo de pollo [sic] (LP-3051), producido en un concepto de gran equilibrio artístico y cuidadosa selección de piezas. El mismo nos regala fajimambos, montunos-cha, guarachas-cha, mambos-cha y boleros, como el antológico Si te contara, de la inspiración del violinista trinitario Félix Reina, también autor del fajimambo Pa’ bailar, incluido en este disco. En este soporte aparecen algunos temas de la firma del propio José Antonio Fajardo: Aguardiente, Ay qué frío y Fajardo está de bala, piezas que el autor se empeñó en rubricar como ritmo fajimambo.”[16]

Acerca de su trayectoria, el propio Fajardo explica:

Tengo compuestos muchos danzones, chachachás y boleros. ¡Ya he perdido la cuenta! (…) El danzón “La Virgen del Camino”. El chachachá “Los Tamalitos de Olga”. Los boleros “Siempre lo he Soñado”, “Oye, quiero Vivir” y “Aguardiente”… [sic] Hemos estado en Venezuela. Y siete veces en New York. En el Waldorf Astoria hemos tocado los últimos viajes que hicimos a la gran Ciudad. Y allá volvemos a fines de este mes. Hemos viajado mucho por el Interior de la República. Hemos ido a los carnavales de Camagüey, de Sancti Spíritus, de Santiago de Cuba, de Morón.[17]

Según Marino Castillo, la orquesta de Fajardo fue la primera en emplear la electrónica, al aplicar dicha tecnología a los violines, la parte más débil de la charanga. Esos primeros equipos, denominados Amplifiers, los usó después la Aragón cuando Fajardo decidió renovar su equipamiento.

En 1961, se anuncia la firma de sendos contratos para actuar en Japón, rubricados por Celia Cruz (1924-2003) y la Orquesta de Fajardo. “El contrato es magnífico”, dice la prensa.[18]

La Típica de Fajardo -que ya anda por Japón- nos ofrece ahora un nuevo ritmo que dejó grabado en Panart. Se llama “La Charanga” y es muy sabroso para bailar.”[19]

Después de cuatro meses en Japón, José Antonio Fajardo decide establecerse en Nueva York. Formó una nueva orquesta en los Estados Unidos y con ella grabó más de treinta LP. En el grupo figuraron, entre otros, el pianista y arreglista neoyorquino Elio Oscar Sonny Bravo y el cantante cubano Roberto Ledesma. Su presencia musical llegó hasta Canadá y a países del África. Por más de treinta años, Fajardo intervino como flautista invitado en varias producciones discográficas: en 1991, apareció en el tema Son sin papelón, en el CD Toque de Clase, grabado por el colombiano Joe Arroyo para la firma Sony. Otros dos discos de la Fania lo incluyen como atracción: Pacheco, Fajardo y Pupy, con Johnny Pacheco y Pupy Legarreta, y Fajardo y Pacheco.

Hacia Japón (1961)

El gran músico, compositor, arreglista y director de orquesta, uno de los más sobresalientes flautistas cubanos, falleció en la ciudad de Nueva York, el 16 de diciembre de 2001, pocas semanas después de haber cumplido ochenta y dos años de edad.

Por si estos apuntes al vuelo acerca de Fajardo no resultaran suficientes, me permito reproducir, a modo de síntesis, un párrafo tomado de la prensa cubana: La orquesta de Fajardo y sus Estrellas (…) está conceptuada como la primera orquesta típica[20] del país desde hace años, conquistando todos los laureles en las selecciones anuales. Ha tenido el privilegio de ser también la primera que logra presentarse en tierra estadounidense, cumpliendo en estos momentos su sexta visita a la Babel de Hierro, donde disfruta de extraordinarias simpatías. (…) Al cumplir una década de existencia, Fajardo ofreció en el Hilton una demostración pública de su pujante organización, integrada por 25 miembros, asombrando a la concurrencia por su “team work”, que le ha valido la fama de que goza en todos los rincones de la tierra, hasta donde han llegado sus interpretaciones en discos Panart.[21]

Semejante ejecutoria, en apenas diez años, resulta verdaderamente meteórica. Además de sus virtudes como flautista y orquestador, José Antonio Fajardo llenó con su orquesta, desde Cuba, una etapa singular. Su posterior desempeño en Norteamérica, como inspirador del movimiento charanguero de los años 1960, lo reafirma como una de las más trascendentales personalidades de la música cubana.

Su historia está por escribir…

  • Sancti Spíritus, Cuba, 2 de febrero de 2021.

NOTAS:

[1] Disco Panart código 1536, reeditado como 2059. Grabación matriz 1238. La Habana, 9 de marzo de 1953.

[2] Don Galaor [seud. de Germinal Barral]: “Fajardo: profeta en su tierra” en Bohemia (La Habana), año 51, no. 41, 11 de octubre de 1959, p. 72.

[3] En 1959, según la citada entrevista periodística, Alberto Fajardo todavía laboraba allí.

[4] Ibídem.

[5] Gaspar Marrero: Roberto Faz, sonero de Cuba. La Habana, Ediciones Cidmuc, 2016, p. 23.

[6] El apellido es Esquijarosa.

[7] Don Galaor: Ob. cit., Sup.14.

[8] Disco Panart 1753, matrices 1875 y 1876, respectivamente.

[9] Se trata del Lp 347 Fajardo y sus Estrellas, editado en 1956.  Para revisar la discografía de la orquesta, consúltese:

Cristóbal Díaz Ayala: Enciclopedia discográfica de la música cubana. Volumen 2 (1925-1960). Florida International University, 2002, SECCION02EF, pp. 48 y siguientes. Disponible en: http://latinpop.fiu.edu.

[10] Show (La Habana), no. 35, enero de 1957, p. 67. Felo Bacallao pasó, en 1959, a cantar y a bailar con la Orquesta Aragón durante más de treinta años.

[11] Show (La Habana), no. 41, julio de 1957, p, 52.

[12] Rudy Calzado (1929-2002), importante cantante cubano. Realizó gran parte de su carrera en el extranjero, principalmente en los Estados Unidos. Su relación con su coterráneo Mario Bauzá -uno de los impulsores de la música cubana en el mundo del jazz- le constituye como parte de esa hermosa historia.

[13] Hoy Habana Libre.

[14] Rafael Lam: Los reyes de la salsa. La Habana, Ediciones Adagio, 2011, p. 59.

[15] Show (La Habana), abril de 1959, p. 36.

[16] José Reyes Fortún: Un siglo de discografía cubana. La Habana, Ediciones Museo de la Música, 2017, p. 327.

[17] Don Galaor: Ob. cit., Sup. 15.

[18] Show (La Habana), no. 85, marzo de 1961, p. 62.

[19] Show (La Habana), nos. 86-87, abril-mayo de 1961, p. 75.

[20] Por entonces, las charangas se identificaban como orquestas típicas.

[21] Show (La Habana), no. 69, noviembre de 1959, p. 60.

RUMBA ABIERTA

Escrito: Gaspar Marrero

Edición: Angelina Medina Quiroga

Sección Original de Herencia Rumbera Radio

Lima – Perú

Enero 2021

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