MESTIZO: El insólito caso de Joe Bataan…

The Boogaloo Files, Vol. 3: Ensayo por Tommy Muriel para Hablando En Clave. ®

[Nota del editor: la base para este otro ensayo lo es una prolongada entrevista con Oliver Wang en 2006 para la revista Wax Poetics, la cual este quien suscribe utilizó también de referencia para el libro Fania All-Stars: Salsa, Inc. El libro, en versión digital y actualizada, se puede adquirir a través de este servidor en su página de Facebook (https://www.facebook.com/thomas.muriel/). Una segunda entrevista, esta vez con Jeff Chang en Melbourne, Australia y también de 2006, igualmente se utilizó como referencia secundaria. Este otro escrito en su totalidad – y en inglés – lo pueden leer en la página oficial de Red Bull Music Academy (www.redbullmusicacademy.com).]

La historia de Joe Bataan, visionario afro-filipino a quien pocos le han dado su merecido reconocimiento, comienza en el Harlem hispano de Nueva York en 1942. Bataan Nitollano-Seldom nace del fruto de don Peter Nitollano, filipino, y Marie Seldom, afroamericana oriunda de Virginia. Creciendo y criándose en el East Harlem – o el Harlem hispano, por más señas – ya él era uno y el mismo con la comunidad puertorriqueña que ya era mayoría allí en ese entonces. Pero la convivencia no fue fácil. Tras recibir una paliza a la medida por cruzar barrera y visitar a una chica fuera de su vecindario inmediato, el joven Bataan se une a los Dragones, una ganga callejera que corría el East Harlem y ya en su post-adolescencia tenía la mala fama de guapetón de barrio y con par de estadías en prisión a cuestas. Y en eso llegó la música…

  • «Las radiolas sonaban y podías escucharlas desde tu ventana. La gente se reunía en los balcones y áreas de escape y conversaban de acera a acera. La mayoría de las familias te ayudaban a criarte. Era una comunidad mixta, claro, con sus problemas. Pero la influencia de la cultura boricua y su música, más la influencia negra (afroamericana), el rhythm & blues (R&B) que ya se convertía en rock-and-roll con Frankie Lymon… esa combinación aún no ha sido igualada en Nueva York. […] Yo imitaba a Frankie Lymon y los Teenagers en ese entonces. Cantábamos en los pasillos o donde quiera que pudiésemos atraer multitudes. Y eventualmente eso nos llevó a escuchar diferentes tipos de música. Frankie era dinámico, joven, tenía presencia. Era como si hubieses crecido con los Jackson 5. Él fue la influencia grande por su edad, como cantaba y como empezó en la música. Nosotros pensamos que también podíamos tener el mismo éxito si teníamos suerte.»

Irónicamente, lo que motivó a Bataan a formar su propio grupo fue producto de un ensayo de Johnny Colón, aunque la experiencia no fue del todo dulce:

  • «al salir del reformatorio me encuentro con Tito Ramos en Park Avenue y él me dijo que cantaba con la banda de Johnny Colón y que iban a ensayar en la 1ra Avenida. Tito me invitó a oírlo cantar esa noche. Y cuando llegué me sorprendí al encontrarme de lleno con un sonido que desconocía: el sonido latino. Yo venía de la escuela del R&B, pero no podía esperar a tratar y aprender este nuevo ritmo y sonido. Pero también había cierta hostilidad en el salón cuando escuché de lejos a Johnny decirle a Tito que eso era un ensayo privado y que yo no podía estar allí. De verdad que desconozco por qué Johnny actuó así, si estaba celoso de mí o qué… Estaba tan furioso que quería darle una pela allí mismo… Pero eso fue lo que me motivó a formar mi propia banda, aunque yo no tenía conocimiento alguno de instrumentación entonces.» Y el cómo formó su primer grupo fue más insólito aún: «me encuentro con este grupo de chamacos de 13 y 14 años de edad que ya llevaban como seis meses tratando de montar lo suyo… y llego yo – el guapetón de barrio que ya tenía 19 años – y recuerdo que entré al auditorio, le clavé un puñal al piano de cola y les dije “de ahora en adelante yo soy el líder de esta banda.” […] Yo tenía una visión. Les dije que si se quedaban conmigo les prometía que íbamos a entrar de lleno en este negocio. Ensayábamos todos los días y yo desarrollé un estilo. Tenía mis limitaciones en cuanto a las cosas que podía hacer, pero le saqué el mayor partido a lo que tenía en ese entonces. El boogaloo estaba por explotar en ese entonces y ellos estaban cantando en inglés. Yo convencí a un cantante de nombre Joe Pagán para que cantara este tema y él lo intentó, pero no estaba funcionando. Entonces él de malas me dice “bueno, y tú como eres tan sabihondo, ¿por qué no la cantas tú?”  Y el resto fue historia. Lo canté yo y los muchachos me dijeron “ok, TÚ lo cantas.” Yo era ahora quien cantaba las canciones en inglés de la banda, amén de líder y pianista. Y desarrollé mi estilo. El ritmo de cha-cha-chá me abrió puertas que desconocía. Se sintió tan cómodo que podía usar esos acordes e inventar palabras sobre ellos. Me daba la libertad de contar historias y ahí está probablemente la diferencia. La mayoría de mis canciones tienen una historia de fondo, no se limitan al “clap your hands, boom, boom, boom.” Por eso duraron más.»

Su nombre artístico, por otro lado, fue producto de una confusión. Cuando empezaron a hacer bailes mandaron a hacer tarjetas de negocio que decían “call Joe, Bataan or Carmen” – “llame a Joe o a Bataan o a Carmen” en castellano – pero alguien por error empezó a referirse a él como Joe Bataan y por ahí arrancó la cosa. «Me cambió la vida porque me ayudó a borrar buena parte de ese pasado nebuloso como pequeño gánster recorriendo el East Harlem y rompiendo ventanas. La gente desconocía que este Joe Bataan y el Bataan original éramos la misma persona. No me identificaban tal cual hasta mucho después. Quizá mucha gente se sorprendió que yo podía hacer tal cambio en mi vida.»

Y tan determinado estaba en hacerse de un nombre que buscó negociar contrato discográfico con Roulette Records, sello principal del emporio Branston Music que corría con mano dura Morris Levy mientras negociaba a su vez con George Goldner y Tico Records. Lo que Bataan no sabía es que ambos sellos en este entonces pertenecían a Branston, por lo que Levy, obviamente, terminó enterándose de la jugada y lo vetó sin contemplaciones por querer pasarse de listo. Con esta movida Bataan supo por vez primera cómo se siente estar en la lista negra… En el ínterin llegó por recomendación donde Al Santiago quien tras vender su sello Alegre a Branston y una breve estadía corriendo el sello Artol buscaba artistas nuevos para un nuevo sello de nombre Futura. Como es historia que ya narráramos anteriormente, Santiago no pudo proseguir con el sello por sus crecientes problemas económicos y las cintas de audición que grabó Bataan terminaron llegando – vía el ingeniero de grabación Irv Greenbaum – a manos de Jerry Masucci y Johnny Pacheco, quienes ya buscaban talento para expandir su naciente sello Fania. Su estadía en Fania comienza en 1966 cuando graba el álbum “Gypsy Woman,” el cual se publica al año siguiente y que Bataan y su grupo grabaron de principio a fin en solo ¡cuatro horas! Cuenta el propio Bataan de nuevo:

  • «Nos citaron a los estudios Beltone. Pacheco era el director de grabación y nos dijo que tocáramos el repertorio para ir haciendo prueba de sonido. Me senté en el piano, tocamos par de temas y le dije “ok, vamos a empezar.” Pacheco nos mira y dice “¿así van a grabar?” – la banda y cantante a la vez – y le dije que sí. […] La última canción que grabamos fue “Ordinary Guy” y ya yo me estaba quedando ronco. Pacheco nos dice “¿no quieren mejor venir mañana a terminar el disco?” yo le dije que no por miedo a que después nos dijeran otra cosa y se arrepintieran, así que terminamos grabando el álbum completo ese mismo día. Se ahorraron un dineral. Ellos no podían creer que grabamos voces y banda completa de una tirada. Esta banda la estuve ensayando por seis meses y al sol de hoy mucha gente aún no cree que grabamos todo ese disco en solo cuatro horas.»

El álbum pegó y la banda empezó a generar fanáticos no solo entre los Nuyoricans – puertorriqueños de segunda y tercera generación nacidos en Nueva York – sino también entre los afroamericanos, una gesta que hasta entonces solo la habían logrado Joe Cuba y Eddie Palmieri:

«Estábamos uniendo esa tercera generación de negros y boricuas que querían una identidad propia. Ellos no querían la música tradicional de sus padres. Y llegué hasta el puesto #16 en (las listas de éxitos) de WWRL, una estación negra. Así que ya teníamos una fanaticada fiel entre los negros. Las únicas otras dos bandas latinas que tenían tanta acogida con ellos fueron Palmieri y Joe Cuba y después llegué yo. Pero el boogaloo fue una cosa tan grande que ya se imaginan el potencial para una disquera cuando tenías a los boricuas y a los negros comprando tus discos. Eso era enorme entonces. Lo que gustó de mi banda fueron los temas en inglés. No había muchos artistas de boogaloo cantando en el idioma. Antes que yo estuvo Héctor Rivera con “At The Party,” vino Barretto con su “Watusi” y Joe Cuba con su “Bang, Bang” y también Johnny Colón y su “Boogaloo Blues.” Conmigo creo que escucharon un espectro diferente, porque no solo hacíamos boogaloo, sino que yo cantaba baladas en inglés también y gustaron. (De alguna manera) se identificaron con este cantante callejero cuando compraron mis discos.»

A este “Gypsy Woman” le siguieron en orden los exitosos “Subway Joe” (1967) y el consagratorio “Riot” (1968). Para este entonces la banda la conformaban junto a Bataan y Joe Pagán – este último cantando el material en español – José “Chickie” Fuentes y Rubén Hernández en los trombones, Eddie Nater en el timbal y batería, Louie Devis en el bajo, Víctor González en las congas y Richie Cortez en el bongó y campana. A este último eventualmente lo sustituye Milton Albino – que fue quien grabó bongó y campana en esos primeros discos – mientras a partir del segundo álbum Lorenzo “Chino” Galán era el nuevo conguero. La plaza de segundo cantante – el encargado del repertorio en español – fue también una puerta giratoria constante: Tito Ramos – en préstamo de la banda de Johnny Colón, a quien eventualmente abandona para formar su TnT Band – es el que canta los temas en español del segundo álbum, sustituido a su vez por Louie González y, a partir del cuarto álbum titulado “Poor Boy” (1968) por Nelson De Jesús, futura voz estelar de Impacto Crea. Eventualmente un segundo pianista en la figura de Tito González también se une brevemente a la banda.

En 1969 y conscientes del poder de convocatoria de Bataan, en este entonces literalmente la gallina de los huevos de oro en esta etapa inicial de Fania Records, surge el ambicioso proyecto “Singing Some Soul,” donde Joe hacía su propio crossover al estilo Motown y donde en el estudio, en lugar de su propia banda lo acompaña precisamente la misma banda de fondo que grababa el grueso del material para este legendario sello que corría Berry Gordy: figuras como el guitarrista Cornell Dupree y el virtuoso baterista y rey absoluto del funk Bernard “Pretty” Purdie, con el propio Johnny Pacheco – rememorando sus días de músico de estudio pre Fania – grabando la percusión latina. En 1970 comienza de lleno la segunda encarnación de la banda de Joe Bataan, ahora rebautizada The East Side Kids – Los Chicos del East Side – con el álbum “Mr. New York and the East Side Kids.” Del elenco original ahora solo quedaban Eddie Nater en el timbal, el bongosero Milton Albino y el bajista Louie Devis, ahora acompañados por Willie “Newark” Sinclair (guitarra), Robert Lemas (trombón), José “Latin Joe” Colón (congas), Freddie Delgado (cantante en español), Celso Galarga (coros), Eddie Hernández Iglesias (trombón y coros) y una estrella en ciernes de nombre Robert “Bobby” Rodríguez (saxofón tenor, flauta y futuro líder de su propia banda, la antológica Compañía). Esta segunda generación se completa en el siguiente álbum “St. Latin’s Massacre” de 1972 cuando a Nater y Devis los reemplazan respectivamente Peter “Choki” Quintero y Mel Rodríguez. Eddie Iglesias sale para conformar brevemente su propia banda antes de unirse a la Compañía en 1975, entrando por él el trompetista Rodney Brown, Vidal Nieves como el nuevo conguero y Edwin “Eddie” Torres como el nuevo cantante en español cubriendo a Delgado – quien a su vez es reclutado por Chico Mendoza para su grupo Ocho. La penúltima grabación de Bataan de manera oficial con Fania resultó ser literalmente la última en publicarse bajo este sello: “Sweet Soul,” producción en conjunto de Bataan y Masucci donde retoma de nuevo el sonido Motown, esta vez con los arreglos y supervisión del maestro Marty Sheller y la dirección en el estudio de Johnny Pacheco; misma dupleta que trabajaría la que sería su última grabación para el sello – y que a pesar de tener número de catálogo asignado nunca salió al mercado – la cual llevaría por título “Bataan in San Frantasia.” En este entonces, 1972, un Bataan renuente a seguir grabando para el sello abandona el mismo en protesta tras intentar infructuosamente reunir a los líderes de orquesta de Fania para exigir más paga por regalías. En el interín funda el sello Ghetto Records donde les dio plataforma a nacientes bandas como La Fantástica de Sammy León (con un joven Rafael De Jesús como cantante) y la banda de Paul Ortiz.

En 1973 – año que vio a Bataan incluso presentarse en la entonces Unión Soviética junto a Angela Davis – y tras conversaciones con los hermanos Ken y Joe Cayre – ya exitosos prácticamente acaparando el mercado de las baladas en español con su sello Caytronics – los convence de firmar con su sello Mericana y graba el álbum “Salsoul.” El elenco en este proyecto lo era prácticamente el núcleo de lo que dos años después sería Bobby Rodríguez & la Compañía (Bobby en el sax y flauta, Eddie Hernández Iglesias en el trombón, Joey De León Sr en las congas, Pastor “Toti” Negrón en el bajo…).

  • «Luego de que Fania por fin me diera el release yo estaba como perdido. No sabía a donde ir o qué hacer. Fania era mi casa y yo ayudé a construirla. Me puse a rebuscar en periódicos y así di con esta compañía pequeña de nombre Mericana que corrían los hermanos Cayre. Fui allí y a Ken parece que le gustó la forma en que le hablé que me dijo que le recordaba a sí mismo cuando era más joven. Y me dio $5000 y grabamos el álbum sin contrato firmado ni nada. Y esa fue mi ventaja. Los Cayre no tenían idea de lo que iba a pasar. Ese álbum “Salsoul” lo promoví yo mismo y logré que lo tocaran en (la estación) WBLS. Vendió 15000 copias, algo nunca visto por ellos, creo. Los excitó tanto que querían hacer algo más conmigo. Pero ahora yo era quien los tenía a ellos y negocié otro contrato por escrito donde ellos me pagarían lo justo. Y ahí nació Salsoul Records

Pero, sin siquiera sospechar en la potencial mina de oro que eventualmente fue este nuevo sello y por culpa de su propia ingenuidad en cuanto al aspecto de negocios de la música, Bataan termina convencido por los hermanos Cayre de vender sus acciones en la nueva disquera. Una decisión de la cual Joe Bataan se arrepintió y en grande, especialmente cuando Salsoul se convirtió años después en una empresa multimillonaria con la fiebre del hustle – disco music – y el sonido Philadelphia que implantaba con ellos el recordado Vince Montana. Eso sí, no se fue sin antes grabar para el sello el álbum “Afrofilipino” en 1975, donde grabó con un equipo de ensueño incluyendo una sección de vientos compuesta por David Sanborn (sax), Barry Rogers (trombón), y las trompetas de Randy Brecker, Jon Faddis y Lew Soloffcasi nadie ahí, ¿ah? – de este álbum Bataan pegó el tema “La Botella,” adaptación del tema “The Bottle” que grabase originalmente Gil Scott-Heron. [También ese año ’73 un ambicioso Joe Bataan se aventuró como promotor de eventos a hacer un concierto grande en el Shea Stadium, hogar de los Mets de Nueva York en el beisbol de Grandes Ligas donde tocarían actos como Santana, Malo, Azteca, La Lupe, Willie Colón y otros. Una nómina de envidia. Pero el día del evento un aguacero torrencial forzó la cancelación de este. Meses después, y como es historia ya harto conocida, Jerry Masucci y Johnny Pacheco apuestan a llenar el Yankee Stadium con la Fania All-Stars. De nuevo, ustedes ya conocen esta historia.]

Otra faceta que pocos conocen – o pocos recuerdan, más bien – de Joe Bataan es que él también fue precursor del hip-hop. Y llegó a esta otra esquina como cantante casi por accidente:

  • «Estaban estos dos chamacos que yo les iba a producir, se hacían llamar Jeckyll & Hyde y ellos iban a grabar esta canción, “Rap-O-Clap-O.” Pero nunca se aparecieron en el estudio y me dejaron varado con los gastos del estudio, músicos y todo y yo me dije, “coño, esto no debe ser tan difícil” y terminé haciéndolo yo. En cuestión de dos semanas el sencillo salió disparado y le dio la vuelta al mundo. Sugarhill Gang (con su “Rapper’s Delight,” sencillo que en Estados Unidos es catalogado como el tema que inició la fiebre del rap e hip-hop como lo conocemos) y yo batallamos por el primer y segundo puesto alrededor del globo. Yo fui número uno en Alemania y Bélgica, creo que cuarto en Francia y segundo en Holanda. Tuve más éxito con esa canción en Europa y Sur América que aquí en Estados Unidos. Estaba adelantado a su tiempo.»

En 1980, no obstante, Bataan se aleja por completo de la música, dedicándose de lleno a su familia e – ironías del destino – trabajando como consejero en el mismo centro de detención juvenil donde pasó parte de su adolescencia. Su prolongado retiro del ambiente duró hasta 1996, cuando reaparece con una presentación en el Hostos College en Nueva York y, alentado por colegas como Tito Puente, Dave Valentín y el propio Eddie Palmieri – quienes le dijeron que aún mantenía la voz intacta a pesar de sus casi dos décadas de retiro – decide volver a formar su banda… y eventualmente volver a grabar en el año 2005, año en que graba el álbum “Call My Name,” donde rehace con nuevos arreglos buena parte del repertorio que se quedó guardado bajo llave en los archivos de Fania Records con el abortado álbum “Bataan In San Frantasia.” Al año siguiente graba de manera independiente el álbum “The Message” junto a una banda llamada La Raza All-Stars. Su más reciente álbum en solitario al sol de hoy lo es su producción de 2009 “King of Latin Soul,” el cual graba en Barcelona junto al colectivo local Los Fulanos. Ese mismo año también participa en la película “City of God’s Son” como narrador. Sus más recientes apariciones en discos como cantante se realizan en el año 2015 como invitado en el álbum “Soul Tiger” de Alex Puddu y en 2017 con el grupo Spanglish Fly en el álbum “Ay, Qué Boogaloo.”

Eso sí, el regreso definitivo a la música del otrora Chico Ordinario también fue en parte por motivación divina: «Yo por poco me muero hace un año atrás (2005). Llegué del cine sangrando por la boca y me desmayé. Tuve un ataque de diabetes y yo ni sabía que tenía la condición. Ya casi estaban para cogerme testamento y sentí que Dios bajó y me dijo “Joe, deja de correr. Te di tanto talento y tú has sido tan egoísta todo este tiempo. Tienes un mensaje ahí, tu deber es de compartirlo.” Y en esa etapa de mi vida es que estoy. Cada día al despertar cuento mis bendiciones, porque Él me tiene aquí por y para algo. Todo esto que me está pasando no es accidente. Fueron 20 años (retirado). Estoy trabajando más que nunca y recibiendo llamadas alrededor del mundo. Esto fue planificado…» [*nota: en la entrevista que Bataan realizó en Melbourne se aclara que el sangrado y el posterior tiempo en coma fue a causa de un tumor cerebral que se le detectó… y, en efecto, llegó a estar en etapa terminal.]

Por cierto, Joe Bataan también es el señor padre de Asia Nitollano, otrora miembro del grupo The Pussycat Dolls antes de lanzarse como solista (amén de pertenecer por varios años como parte del cuerpo de baile que acompaña a los New York Knicks en la NBA). Esta historia continúa…

Discografía selecta para este programa:

  • “Mestizo – nueva versión” (King Of Latin Soul, 2009)
  • “Aguanta la Lengua” (Mr. New York and the East Side Kids, Fania, 1970)
  • “Para Puerto Rico Voy” (St. Latin’s Massacre, Fania, 1971)
  • “Puerto Rico Me Llama” (Mr. New York and the East Side Kids, Fania, 1970)
  • “Gypsy Woman – version demo original” (sencillo, Futura, 1966)
  • “Fuego” (Gypsy Woman, Fania, 1967)
  • “Ordinary Guy (2nd version, R&B)” (Riot, Fania, 1968)
  • “Campesino” (Gypsy Woman, Fania, 1967)
  • “Subway Joe” (Subway Joe, Fania, 1968)
  • “Ponte En Algo” (Subway Joe, Fania, 1968)
  • “Magic Rose” (Subway Joe, Fania, 1968)
  • “Nuevo Jala Jala” (Subway Joe, Fania, 1968)
  • “It’s a Good Feeling (Riot)” (Riot, Fania, 1968)
  • “Muñeca” (Riot, Fania, 1968)
  • “What Good Is a Castle” (Riot, Fania, 1968)
  • “Pa’ Monte” (Poor Boy, Fania, 1969)
  • “Mambo de Bataan” (Poor Boy, Fania, 1969)
  • “Freedom” (Poor Boy, Fania, 1969)
  • “Obatalá” (intro: Johnny Pacheco) (Poor Boy, Fania, 1969)
  • “Uptown” (Poor Boy, Fania, 1969)
  • “Pepe El Toro” (Poor Boy, Fania, 1969)
  • “My Cloud” (bongo: Johnny Pacheco) (Singing Some Soul, Fania, 1969)
  • “Under The Street Lamp” (Singing Some Soul, Fania, 1969)
  • “Young, Gifted & Brown” (Singing Some Soul, Fania, 1969)
  • “Crystal Blue Persuasion” (Singing Some Soul, Fania, 1969)
  • “Chili Beans” (Mr. New York and the East Side Kids, Fania, 1970)
  • “It’s Your Thing/Es Tu Cosa” (Mr. New York and the East Side Kids, Fania, 1970)
  • “I Wish You Love” (St. Latin’s Massacre, Fania, 1971)
  • “Coco E” (St. Latin’s Massacre, Fania, 1971)
  • “Ramona” (St. Latin’s Massacre, Fania, 1971)
  • “El Regreso” (St. Latin’s Massacre, Fania, 1971)
  • “I’m Satisfied” (Sweet Soul, Fania, 1972)
  • “So Young” (Sweet Soul, Fania, 1972)
  • “Call Me” (Bataan in San Frantasia, Fania, 1972 *inédito)
  • “Latin Soul Square Dance” (Bataan in San Frantasia, Fania, 1972 *inédito)
  • “Latin Strut” (Salsoul, Mericana, 1973)
  • “Aftershower Funk” (Salsoul, Mericana, 1973)
  • “The Bottle/La Botella” (alto sax: David Sanborn) (Afrofilipino, Salsoul, 1975)
  • “Rap-O-Clap-O” (2008 remix)
  • “Chicana Lady” (The Message, Jo-Bat, 2006)
  • “The Prayer” (en vivo, 2006)

HABLANDO EN CLAVEMESTIZO: El insólito caso de Joe Bataan…

HABLANDO EN CLAVE

Escrito: Tommy Muriel

Edición: Angelina Medina Quiroga

Sección y Programa Original de Herencia Rumbera Radio

Lima – Perú

Marzo 2021

3 opiniones en “MESTIZO: El insólito caso de Joe Bataan…”

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